En el mundo corporativo se suele medir todo: productividad, rotación, satisfacción, engagement… pero rara vez se mide algo tan decisivo como la alimentación de los empleados. Y sin embargo, lo que comemos cada día determina toda nuestra energía, concentración y hasta es determinante para el número de bajas médicas que se registran a final de año.
El problema es que la mayoría de las iniciativas de bienestar en nutrición se quedan en estrategias bienintencionadas, pero muy básicas: fruta gratis en la oficina, talleres puntuales o si tienes suerte, menús saludables en el comedor. Son acciones positivas, por supuesto, pero no tienen ningún indicador asociado que permita saber si están teniendo impacto real. Y lo que no se mide, no se mejora.
La buena noticia es que existen tres métricas simples que cualquier director de RRHH puede incorporar a su estrategia de bienestar para tener una radiografía clara del riesgo nutricional de su plantilla.
Las 3 métricas que marcan la diferencia
1. IMC (Índice de Masa Corporal)
El IMC se calcula dividiendo el peso (kg) por la altura al cuadrado (m²). Es la métrica más conocida y la que utiliza la OMS para clasificar el sobrepeso y la obesidad: por encima de 25 ya hablamos de sobrepeso, y a partir de 30 de obesidad.
Aunque tiene limitaciones —no distingue masa muscular de grasa—, sigue siendo un indicador básico. En estudios en población trabajadora, un IMC elevado se ha asociado con mayor riesgo de enfermedades crónicas y menor calidad de vida relacionada con la salud (estudio).
Este indicador permite a RRHH dimensionar qué parte de la plantilla se encuentra en situación de riesgo por exceso de peso. Es la línea de base más sencilla para justificar intervenciones nutricionales.
2. ICA (Índice Cintura / Altura)
El IMC nos dice “cuánto pesa” alguien en relación a su altura, pero no nos dice dónde acumula ese peso. El ICA sí lo hace: se obtiene dividiendo el perímetro de la cintura por la altura.
La regla es simple y fácil de entender: la cintura debería ser siempre menor que la mitad de la altura. Diversos estudios han demostrado que este índice predice mejor el riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular que el IMC (estudio) .
Para la empresa, detectar empleados con cintura excesiva incluso cuando su IMC es normal significa descubrir el “riesgo oculto” que pasa desapercibido en los típicos chequeos tradicionales.
3. WHR (Relación Cintura / Cadera)
El tercer indicador es el WHR, que compara la medida de la cintura con la de la cadera. Cuando la cintura es demasiado grande en proporción a la cadera, hablamos de obesidad abdominal, la más peligrosa desde el punto de vista cardiovascular.
La OMS establece umbrales de riesgo en 0,90 para hombres y 0,85 para mujeres. Estudios clínicos han vinculado un WHR elevado con mayor riesgo de infarto de miocardio y mortalidad cardiovascular (estudio).
Este indicador completa la fotografía que ofrecen IMC e ICA, mostrando la distribución de la grasa corporal, clave para predecir riesgos de salud.
Cómo llevar estas métricas al día a día de RRHH
Medir no significa controlar ni señalar a nadie. Se trata de recopilar datos de manera voluntaria, confidencial y agregada.
Con esos resultados, RRHH puede analizar tendencias: por ejemplo, qué porcentaje de empleados está en rango de riesgo y cómo evoluciona tras un año de intervenciones nutricionales. También puede correlacionar los datos con indicadores de negocio como absentismo leve o presentismo.
Es importante conocer estos datos porque una buena alimentación te proporciona una buena forma física y una buena forma física te proporciona una mayor capacidad productiva y más resistencia física. Es decir, que si los empleados tienen estos indicadores controlados, es mucho más probable que la productividad de la empresa mejore, convirtiendo las políticas de bienestar en una inversión con un retorno directo.
Esto demuestra que invertir en la nutrición de tu equipo no es solo un gesto simbólico. Es una estrategia preventiva y cuantificable. Con IMC, ICA y WHR, cualquier director de RRHH puede empezar a tomar decisiones e iniciativas de salud que persigan mejorar estos mismos indicadores y con ello la productividad de la empresa.