Burnout: La epidemia silenciosa en las empresas (y cómo combatirla)

El burnout ya afecta a la mitad de los empleados. Aprende a detectarlo y combatirlo para proteger la productividad, el talento y el clima laboral.

¿Qué es el Burnout?

El Burnout es un síndrome catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2019 como un «fenómeno ocupacional» resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo que no ha sido gestionado con éxito.

Pero lo más sorprendente es que el burnout no es una situación derivada únicamente de las horas trabajadas. Hay personas que trabajan 60 horas semanales sin experimentar ningún tipo de agotamiento y personas que con 35 horas a la semana sufren de un estrés que les acaba consumiendo. De hecho, hasta un 50% de los trabajadores afirman sentirse quemados tras la pandemia, un incremento de casi un 10% respecto a antes del 2020.

Pero si las horas de trabajo no es el culpable directo del burnout ¿Dónde está la clave para que los trabajadores no lleguen a experimentar este feroz agotamiento? Bueno, para contestar a esto es importante primero entender cuáles son los síntomas del burnout para poder identificarlo a tiempo.

Síntomas de burnout

  • Sentimientos de agotamiento físico y emocional
  • Mucho negativismo y sensación de irritabilidad
  • Reducción del rendimiento y de la eficiencia profesional

El burnout no es como un interruptor que puede aparecer y desaparecer, es una escala que va desde síntomas leves de estrés hasta llegar a un agotamiento físico y mental completo. Básicamente es una respuesta al agotamiento crónico de los recursos de afrontamiento de un individuo debido a una exposición prolongada al estrés laboral sin una recuperación suficiente.

Esto significa que el burnout es una combinación de trabajo extenuante junto con una pobre recuperación. En lo personal, siempre que he trabajado con clientes me gusta explicar que tu cuerpo es como un lavabo y el estrés es como agua que vas echando dentro del lavabo. El lavabo tiene un desagüe por donde ese agua que tú echas se va eliminando. Pero si echas más agua de la que el desagüe se puede deshacer, terminarás colapsando el lavabo y el agua rebosará. Eso es el burnout.

Lo interesante de esto es que hay 2 maneras de evitar el burnout: Echar menos agua en el lavabo (exponerse a menos estrés) y/o ampliar la capacidad del desagüe (mejorar tu capacidad de gestionar el estrés).

Ambas son opciones válidas, y probablemente la solución esté en aplicar ambas al mismo tiempo.

El estrés laboral desatado

Es importante decir, que en ese fregadero donde se va añadiendo el estrés, puede provenir de muchísimas fuentes:

  • Estrés personal.
  • Estrés financiero.
  • Estrés físico.
  • Estrés medioambiental.

Y por supuesto, estrés laboral.

Cuando una persona no aguanta la presión en el trabajo o se acaba derrumbando por algún motivo, rara vez es culpa únicamente del trabajo. Probablemente el trabajo ocupe una gran porción en ese lavabo, pero hay que ser conscientes de que el burnout es un síndrome multifactorial.

Sin embargo, cuando varias personas dentro de la organización muestran síntomas de estar quemados, es el momento de revisar los procesos internos y la carga de trabajo, porque es importante darse cuenta de si se trata de un caso aislado o es un problema extendido dentro de la empresa. Y para que los trabajadores puedan liberarse correctamente del estrés y enviarlo por el desagüe, es necesario permitirles desconectar. Es decir, si se van de vacaciones pero les obligan a llevarse el portátil «por si acaso», no están desconectando. Si tienen que llevar el móvil de empresa fuera de su horario laboral no están desconectando. Y si les metes tanta presión que no son capaces de separar vida personal y vida laboral, no están desconectando.

Los 5 Factores Clave para Inmunizarse contra el Burnout

Si queremos trazar un plan que elimine y prevenga el burnout, lo más inteligente es centrarse en estos 5 factores:

Alineación del propósito

La alineación del propósito personal con los valores y el significado del trabajo es un factor fundamental para la satisfacción y el bienestar. Entender el «porqué» de lo que hacemos —más allá del «qué» y el «cómo» — nos protege de los efectos más duros del estrés.

Los empleados que tienen bien definido el «por qué» de su trabajo muestran mucha más resiliencia que aquellos que no han encontrado o expresado ese propósito.

Tips para encontrar tu propósito

  1. Realiza un ejercicio de «Ikigai»: Esto te ayudará a reflexionar sobre tu «porqué» y sobre aquello a lo que le estás dedicando tu bien más preciado (tu tiempo).
  2. Encuentra tu «Flow»: Identifica las actividades en las que pierdes la noción del tiempo. Analiza qué tienen en común y busca la manera de incluirlas en tu semana laboral.
  3. Busca el significado en el trabajo: Más allá del salario, evalúa cómo tu trabajo contribuye a tu bienestar, a tus relaciones y a tu sentido de pertenencia.
  4. Complementa tu propósito: Si el trabajo no está alineado con tu propósito, puedes buscar otro trabajo o buscar cómo compensarlo en otras áreas de tu vida, como hobbies, deportes o actividades comunitarias.
  5. Invierte el esfuerzo necesario: Comprender tu propósito personal es un proceso que requiere tiempo y reflexión, pero es una inversión fundamental para la resiliencia. Desde fuera quizás parezca algo inútil, pero es una estrategia muy poderosa para combatir el burnout.

Recuperación activa

La recuperación activa es el proceso de desconectarse física y psicológicamente del trabajo. Esto implica participar en actividades de baja intensidad que permitan la relajación mental, como caminar en la naturaleza, practicar yoga o meditación, o dedicarse a un hobby creativo. La recuperación activa permite que la actividad cerebral pase de un estado de alta concentración a uno más relajado, lo cual es crucial para restaurar la energía y fomentar la creatividad.

Tips para implementar una buena recuperación activa

  1. Tiempo de Transición: Crea rituales al final de la jornada laboral para desconectar y pasar de tu rol profesional a tu vida personal.
  2. Sol Diariamente: Trata de pasar al menos 30 minutos al día al aire libre para recibir los beneficios de la luz solar para potenciar el bienestar y tu sistema inmune.
  3. Conexión con la Tierra: Camina descalzo sobre el césped o la tierra para conectar con la naturaleza y obtener beneficios anti-burnout.
  4. Risa, Diversión y Juegos: Programa actividades lúdicas para reducir el estrés y la ansiedad. Puede ser desde jugar a un juego de mesa, hacer un puzzle o cualquier actividad que te resulte entretenida y te ayude a desconectar.
  5. Cumple la «Regla de los 30 Minutos»: Desconéctate de los dispositivos digitales 30 minutos al empezar el día, otra vez a medio día y una vez más 30 minutos antes de dormir.

Sueño reparador

El sueño reparador es la forma más vital de recuperación pasiva. Es durante el sueño que el cuerpo repara sus células, regenera tejidos y equilibra las hormonas. La falta de un sueño adecuado conduce a la reducción de la concentración, la memoria y la productividad, y aumenta el riesgo de fatiga y enfermedad. Es decir, que si tienes unos empleados con falta de sueño, tendrás unos empleados poco productivos y con alto riesgo de quemarse tarde o temprano.

Tips para implementar un sueño reparador

  1. Apaga los Dispositivos 30 Minutos antes de dormir: La exposición a la luz azul de las pantallas interfiere con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño, así que asegúrate de evitar el uso de pantallas próximo a la hora de dormir.
  2. Prioriza el Sueño: Esto es fácil de decir pero en la práctica difícil de cumplir. Intenta dormir entre 7 y 9 horas de calidad la mayoría de las noches. Cuando duermes es cuando «vacías tu lavabo». Si no lo haces, el riesgo de llegar a una situación de burnout incrementa notablemente cada día que no respetas tu descanso.
  3. Mantén una Rutina: Acostarse y levantarse a la misma hora, incluso los fines de semana, ayuda a regular el reloj biológico.
  4. Crea un Entorno Óptimo: Mantén el dormitorio fresco y oscuro para mejorar la calidad del sueño.
  5. Evita comidas pesadas, alcohol y azúcar: Estos elementos pueden interrumpir el sueño y evitar que te sientas descansado al día siguiente.

Capacidad fisiológica

La capacidad fisiológica se refiere a la habilidad del cuerpo para tener reservas y adaptarse a situaciones desafiantes. Mantener una buena capacidad fisiológica a través del ejercicio y la nutrición adecuada está directamente relacionado con una mayor resiliencia ante el estrés y un tiempo de recuperación más rápido.

Tips para mejorar tu capacidad fisiológica

  1. Ser 5 Años Más Joven: Aunque hay diferentes maneras de estimar la «edad biológica», mantener el cuerpo joven a pesar del paso de los años es una excelente forma de mejorar tu capacidad fisiológica. En las auditorías metabólicas que llevamos a cabo en Evosalud, medimos la edad biológica e intentamos reducirla -5 años con respecto a tu edad cronológica para tener una reserva adicional contra el estrés.
  2. Alimentos Saludables y Naturales: Consume alimentos cercanos a su estado natural, como frutas frescas, verduras y proteínas de calidad.
  3. Entrenamiento de fuerza: Incluye este tipo de entrenamiento 2 o 3 veces por semana para mejorar la fuerza y la capacidad cardiorrespiratoria, lo que aumenta la resistencia al estrés.
  4. Ve a la Naturaleza: Combina la actividad física con pasar tiempo en la naturaleza. Esto no solo mejora la capacidad fisiológica, sino que también tiene beneficios para la salud mental.
  5. Protege el Sueño: Aunque suene redundante, el sueño es vital para que el cuerpo se adapte y se regenere, permitiendo que el cuerpo obtenga el máximo beneficio del ejercicio.

Conexión social

Las relaciones saludables y la conexión con la comunidad son fundamentales para el bienestar físico y mental, actuando como un poderoso amortiguador contra el estrés. La soledad y la falta de conexión social están vinculadas con una peor salud mental y física, e incluso representan un riesgo mayor que la obesidad, el tabaquismo y la presión arterial alta

Tips para fomentar la conexión social

  1. Fortalece las Relaciones: Prioriza el tiempo con la familia y amigos, incluso agendándolo si es necesario.
  2. Encuentra tu «Tribu»: Únete a un grupo o comunidad con intereses compartidos, como un club deportivo, un grupo de lectura o una organización benéfica.
  3. Combina Actividad Física y Social: Entrena con otras personas para fortalecer las relaciones mientras mejoras tu capacidad fisiológica. Un win-win.
  4. Desconecta para conectar: Apaga los dispositivos digitales para estar presente y crear conexiones significativas en la vida real, no solo online.
  5. Pide ayuda: Si te sientes agotado, acude a compañeros, familiares o amigos. La conexión con otros proporciona energía y apoyo para superar los momentos difíciles. El aislamiento multiplica el riesgo de burnout. La conexión humana (familiares, equipos, comunidad) es el mejor antídoto contra el cinismo y la apatía.

¿Qué se puede hacer dentro de la empresa?

Aunque los programas de bienestar pueden ayudar a combatir el burnout en las empresas, el objetivo debería ser transformar la cultura organizacional de diferentes maneras:

Dar ejemplo desde arriba

Los responsables de equipo que no aplican estrategias como las citadas anteriormente están legitimando a que sus equipos hagan lo mismo. Al final, si quieres resultados, tienen que ver esos resultados en ti, como líder del equipo.

Rediseñar el trabajo

Establecer límites claros: políticas de desconexión digital, pausas obligatorias, horarios realistas… Y sobre todo, evitar la glorificación de ser el último en abandonar la oficina.

Educar y medir

La formación en gestión de energía, sueño y hábitos saludables es tan básica como la formación técnica. Si enseñas a tus empleados a cuidarse es mucho más probable que lo apliquen.

Facilitar recursos reales

Hay diferentes herramientas que se pueden poner en manos de los empleados como ofrecer apoyo psicológico accesible y confidencial, crear programas de bienestar corporativo y comunidades internas para reforzar la conexión social etc.

Recompensar el autocuidado

Si solo se ofrece la posibilidad de participar en los programas de bienestar corporativo pero no se incentiva esa participación, es muy probable que la participación (y por tanto los resultados) sea baja. Valorar tanto la iniciativa como el esfuerzo aportando diferentes incentivos hace mucho más atractivo este tipo de programas aportados por la empresa.

El burnout no solamente es un virus despiadado, también es una oportunidad

Aunque el burnout cada vez está más en boca de todo el mundo (directivos y empleados) supone una oportunidad muy buena para aquellas empresas que consigan blindar a sus empleados contra el agotamiento extremo que supone el burnout. Imagina la ventaja competitiva que supondría esto:

  1. Más energía y productividad sostenida en el tiempo.
  2. Menor absentismo y rotación, con empleados más leales, satisfechos y realizados.
  3. Un clima laboral positivo, donde da gusto trabajar.
  4. Mejor reputación de marca, lo que es clave para atraer talento en un mercado cada vez más competitivo.

Es decir, conocer los síntomas y causas del burnout no es suficiente. Invertir en prevenirlo y erradicarlo es un arma fundamental que las empresas deberían utilizar para potenciar su productividad no a costa de sus empleados sino junto a ellos.

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