El entrenamiento de fuerza como seguro contra el absentismo.

¿Y si el gimnasio fuera la mejor póliza de salud que una empresa puede ofrecer?

Imagina que como responsable de un equipo de personas, tuvieras una palanca que te permitiera fomentar su bienestar, su resiliencia y su productividad a medio plazo. Esa palanca existe y se llama masa muscular.

La masa muscular es una de esas cosas que jamás se valoran hasta que empieza a desaparecer. Y tenlo claro, si no haces nada para impedirlo, va a desaparecer. En concreto, los estudios apuntan a que cada década pasados los 30 años perdemos de un 3 a un 8% de masa muscular (más aún cuanto más mayores somos). Este deterioro de masa muscular y por consiguiente fuerza, es uno de los principales culpables de la fatiga, dolores musculoesqueléticos y fragilidad frente a enfermedades comunes. Es la situación idónea para el absentismo.

A medida que los trabajadores envejecen (recuerda, técnicamente a partir de los 30 ya estás envejeciendo), la capacidad para mantener su fuerza y su condición física disminuye. Y paradójicamente, lo que se suele recomendar a nivel de actividad física en casi todos los programas de bienestar, es caminar o hacer estiramientos o hacer «pausas activas». Pero la utilidad de todo esto es muy marginal. Si quieres algo que funciona de verdad preocúpate de que estimulen su masa muscular. Esa es la mejor póliza de salud que podrás pagarles nunca a tus empleados.

La fuerza y el absentismo

En el ámbito de la salud ocupacional, una parte positiva de las intervenciones físicas en el puesto de trabajo (programas de actividad física, pausas activas, ejercicio guiado…) es que han sido objeto de revisiones sistemáticas y metanálisis para comprobar su eficacia real. Estos son los datos que tenemos hasta ahora:

En la meta-análisis de Tarro et al. (2020), intervenciones laborales orientadas a mejorar la salud mostraron una reducción promedio de −1,56 días de ausencia (IC 95 % –2,67 a –0,44).

En cuanto a relación más cercana con la fuerza, un estudio transversal en España con fisioterapeutas evaluó la asociación entre la frecuencia/intensidad de entrenamiento de fuerza y el índice de capacidad laboral. Encontró que un entrenamiento de fuerza de alta intensidad (más que solo frecuencia) se asocia con mejor capacidad laboral.

La evidencia sugiere que intervenciones físicas bien diseñadas pueden incidir positivamente en el absentismo, pero independientemente de eso, lo que sí que podemos afirmar con rotundidad es que: La fuerza (cuando es bien entrenada) favorece la resiliencia corporal, reduce la vulnerabilidad a sobrecargas y dolores crónicos.

Un enfoque estratégico de la fuerza para RRHH

Para que el entrenamiento de fuerza actúe como un “seguro” (no un capricho), hay que abordar varios frentes:

Diagnóstico inicial

Este paso siempre es el primero para tomar cualquier decisión. Antes de saber donde quieres ir, tienes que saber dónde estás. Y en el caso del entrenamiento de fuerza para tus trabajadores, tienes que conocer datos como:

  • Cuántos trabajadores están practican ya entrenamiento de fuerza (y por tanto, cuantos aún no lo practican)
  • Qué dificultades tienen para practicar estos entrenamientos (falta de concienciación, falta de tiempo, falta de acceso a material…)
  • Qué implicación quiere tener la empresa en la implementación de los entrenamientos de fuerza

Esto es el primer paso, que aunque pueda sonar algo complejo, es lo primero que hacemos, no solamente para la fuerza sino para hacer un diagnóstico del estilo de vida de todos los empleados, dentro de las auditorías metabólicas.

Formación y sensibilización interna

Cualquier persona quiere ser más fuerte, tener un mejor control del estrés, más resiliencia, enfermar menos y encontrarse mejor. El problema es que la mayoría de personas no conocen esta información. No conocen los beneficios que puede tener el entrenamiento de fuerza en la salud y por eso, una intervención muy positiva que cualquier empresa puede llevar a cabo, es intentar concienciar a sus empleados de los beneficios que tiene practicar entrenamientos de fuerza.

Esto puede hacerse a través de charlas, programas, cursos… Hay muchas formas de hacerlo, pero lo importante es «correr la voz» de la importancia que tiene este tipo de actividad física para mejorar (mucho) su salud.

Facilita el acceso al entrenamiento de fuerza

Dependiendo de la situación individual de la empresa, puedes colaborar con diferentes gimnasios para ayudar con la cuota de los empleados, puedes llegar a acuerdos con entrenadores para visitar el centro de trabajo un par de veces por semana, puedes dar un bono de sesiones de gimnasio, puedes montar un pequeño gym para empleados en tus instalaciones… Puedes hacer muchas cosas en función de la implicación que quieras tener.

Incentiva la constancia más que el rendimiento

Antes de asesorar a empresas en Evosalud, hemos trabajado con cientos de personas individualmente y podemos afirmar categóricamente que el principal problema que tiene la gente con el entrenamiento de fuerza, no es su rendimiento o su condición física inicial, es simplemente su falta de constancia.

A pesar de que el entrenamiento de fuerza es una actividad repleta de ventajas y beneficios, es una actividad individual que a menudo resulta aburrida si no se implementa correctamente. Por eso es muy habitual que la gente abandone. Y es más habitual aún que la gente siga apuntada a gimnasios a los que no va nunca, simplemente porque no es suficientemente atractivo.

Por eso, algún incentivo simbólico o reconocimiento a aquellos empleados que sean más constantes con sus entrenamientos de fuerza es una buena idea para fomentar que continúen practicándolo y que otros también lo quieran hacer.

Colaboración técnica externa

Aunque la formación es una pieza clave para la concienciación, aunque conozcas la importancia de hacer algo, eso no implica que no te vayan a surgir dudas, por eso una buena práctica es contar con la experiencia de expertos para responder las dudas que puedan tener los empleados. Simplemente poner un buzón de preguntas o acordar una sesión de preguntas y respuestas una vez al mes con algún profesional del sector, es una estrategia muy útil para impulsar la participación y la constancia.

Sus resultados son tus resultados

Si quieres comprobar de primera mano los resultados de aplicar estas estrategias, solo tienes que correlacionarlas con los indicadores clave que habitualmente se miden en el sector de los Recursos Humanos (absentismo, productividad, bajas laborales por cuestiones físicas, mentales…). Podrás comprobar que si tus empleados están más sanos, estos números «sorprendentemente» mejoran.

Así que si diriges equipos y quieres potenciar su salud y su productividad, la pregunta no es si puedes o no usar esta palanca del entrenamiento de fuerza, la pregunta es si puedes permitirte no usarla

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