Los 7 básicos del supermercado para mejorar tu salud y multiplicar tu productividad (y baratos)

Dime qué pones en el carrito de la compra y te diré cómo de productivo eres

Tu salud y tu energía son los recursos más valiosos de tu carrera y la alimentación es una pieza fundamental que puede convertirse en una ventaja competitiva brutal o en un tremendo lastre.

Piénsalo de esta manera, comer es algo necesario, es algo que llevas toda la vida haciendo, no puedes escoger «no comer», pero sí puedes escoger «cómo» comer. Y si tomas buenas decisiones con tu alimentación, conseguirás mejorar todos los aspectos de tu estilo de vida, incluyendo tu productividad tanto laboral como personal.

La parte buena, es que para cuidar de tu alimentación no necesitas alimentos exóticos ni los mal llamados «superalimentos». Solo te hace falta introducir cada día algunos alimentos que por sus propiedades pueden optimizar al máximo tu salud y tu rendimiento (y además son baratos).

  1. Avena: Si los alimentos fueran activos financieros, la avena sería un bono del estado. Es «estable y seguro». Te evita los picos de insulina que te genera ese bajón de energía a media mañana y mantiene tu glucosa estable para que no sientas esas ganas de picoteo en la máquina de vending.
  2. Arándanos: Son una bomba de antioxidantes para mantener el cerebro joven, desinflamado y en plena forma.
  3. Frutos secos: Son un alimento muy útil para comer en cualquier parte y suelen ser un snack muy socorrido en los descansos del trabajo. Pero asegúrate de pesarlos siempre. Todo lo que tienen de buenos lo tienen de calóricos, así que debes tener mucho cuidado con las cantidades. Evita los fritos e intenta consumirlos crudos preferiblemente.
  4. Yogur natural: Nada de sabores. Nada de «proteico», simplemente un yogur natural sin más ingredientes que leche y fermentos. Es un gran probiótico que puedes utilizar para mejorar tu salud intestinal.
  5. Brócoli: Es el limpiador natural del organismo ya que contiene sulforafano que ayuda mucho con la salud hepática.
  6. Patata: Es el alimento número 1 para controlar tu saciedad, es muy poco denso calóricamente y además son deliciosas.
  7. Semillas: Puedes usar calabaza, lino, chía, cáñamo… Son útiles para incorporar más Omega-3s a tu dieta además de mucha fibra. Eso si, especialmente las semillas de lino asegúrate de consumirlas molidas para que puedan absorberse correctamente.

La recomendación de la semana

La regla 20-20-20

Si pasas el día mirando pantallas, tus ojos y tu cerebro se agotan mucho antes de lo que deberían, pero hay un pequeño «hack» que ayuda a evitar esto.

Se llama la regla 20-20-20 y consiste en que cada 20 minutos mires algo que esté a 20 pies (unos 6 metros) durante 20 segundos.

Ese pequeño «reseteo» relaja los músculos oculares y reduce la carga cognitiva, permitiéndote mantener el foco mucho más tiempo durante el trabajo sin que se te canse tanto la vista.

La pregunta de la semana

¿Es bueno tomar el café recién levantado?

Bueno… Ciertamente es mejor tomarlo recién levantado que por la noche antes de acostarte. La «regla» siempre es tomarlo lo más alejado del momento de acostarse y parece obvio que nada más levantarte es el momento más alejado de la hora de acostarte, así que debería ser un buen momento.

Pero sorprendentemente tampoco es el mejor momento. En lugar de tomarlo recién levantado, es mejor esperar entre 60 y 90 minutos.

La explicación es que durante el sueño el cuerpo va limpiando adenosina (una molécula que te hace sentir cansado) y la cafeína del café ocupa precisamente los receptores de adenosina haciendo creer a tu cuerpo que hay menos adenosina de la que en realidad hay (por eso la cafeína se siente estimulante). Pero lo curioso es que los primeros minutos después de levantarte el cuerpo sigue limpiando adenosina de forma natural incluso estando despierto. Así que, si quieres tener más energía es mejor retrasar el consumo de café para potenciar sus efectos cuando el cuerpo ya no esté «limpiando» adenosina.

La reflexión de la semana

Un lujo solo es un lujo hasta la segunda vez que lo usas. Después se convierte en una necesidad.

Nadie nos dijo que íbamos a necesitar un teléfono pegado siempre a nosotros o un mando automático para el garaje o pedirle a una tal Alexa que nos suba la persiana, hasta que alguien nos demostró que era útil.

En ese momento nuestro cerebro las reclasificó como imprescindibles.

Con tu salud y tu forma física ocurre lo mismo. Levantarte agotado, mirarte al espejo y odiar lo que ves o que te duelan las rodillas al subir unas escaleras no debería ser lo normal.

Una vez escuché decir a una persona que había sido obesa, que si el obeso pudiera vivir un solo día con un cuerpo sin sobrepeso, la obesidad se acabaría para siempre.

Nadie quiere que la tarea más difícil de su día a día sea agacharse a atarse los cordones, pero en algún punto del camino a esas personas se les olvidó lo que era vivir sin dolor, moverse sin cansarse o incluso comer como un adulto funcional.

El ser humano se adapta a todo hasta que llega a olvidarse de cómo era su vida antes de eso.

No permitas que eso te ocurra con tu salud. No la pierdas de vista. No dejes que se aleje. Porque si lo haces, olvidarás lo que significa disfrutar un cuerpo sano y en forma.

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