En el mundo corporativo, hemos aprendido a temer al hambre. Pensamos que si no estamos «llenos» y empezamos a sentir se vacío en el estómago, nuestra energía caerá y nuestro rendimiento también bajará. Por eso, llenamos los cajones de la oficina con snacks procesados y barritas «energéticas».
Pero la realidad biológica es distinta: el hambre es una señal de que estás sano. Estar enfermo suele quitar el apetito; tenerlo significa que tu cuerpo demanda energía porque está activo. Si buscas mejorar tu composición corporal y tu vitalidad, aprender a convivir con esa ligera sensación de hambre es la forma más simple de mejorar tu forma física y tu energía.
Piénsalo de esta manera, si tienes un trabajo muy sedentario o quieres bajar de peso, la forma más eficiente de mejorar tu salud no es machacarte dos horas en el gimnasio para «quemar lo que comiste». Es mucho más sencillo (y rentable en tiempo) no consumir 200 calorías que intentar quemarlas corriendo en una cinta.
Imagina que tu alimentación es un presupuesto. Necesitas ponerle un «techo» a los alimentos que consumes. Sin ese techo, es imposible que tu cuerpo recurra a sus reservas de grasa. Y al mismo tiempo, ese techo es el que te va a hacer sentir hambre a media mañana.
Para que este proceso no destruya tu rendimiento laboral, la clave no es dejar de comer, sino comer con estrategia:
- Prioriza alimentos ricos en proteína: El cuerpo gasta mucha más energía procesando alimentos con más proteína que procesando grasas. Además, te mantiene saciado mucho más tiempo, evitando los bajones de energía.
- Poca densidad calórica: Consume alimentos de baja densidad calórica (vegetales). Te permiten sentir el estómago lleno sin sobrepasar tu presupuesto de energía. Por ejemplo, el alimento con mayor índice de saciedad es la patata.
- Come a las mismas horas: Establecer una rutina para tus comidas es una forma muy buena de decirle al cuerpo cuando es hora de comer y cuando no. Esto hace que sientas hambre principalmente cerca de los momentos de comer y que puedas controlar mejor el hambre cuando no toca comer (porque el cuerpo no te mandará esas señales de que toca comer).
En definitiva, el hambre tolerable no es solo algo lógico y normal, sino que es deseable si es que necesitas bajar de peso, porque si no sientes nada de hambre, puedes apostar a que no estás usando las reservas de grasa de tu cuerpo. Así que no le tengas miedo a la sensación de hambre ni trates de evitarla con snacks y productos ultraprocesados.
La recomendación de la semana
La alarma invertida
Todo el mundo tiene una alarma para despertarse cada mañana. Y al mismo tiempo casi todo el mundo se levanta hecho polvo cada mañana, principalmente porque no descansa lo suficiente. Así que, ya empiezas el día falto de energía, por lo que ya no puedes hacer nada para cambiarlo.
Pero lo que sí puedes hacer es ponerte una alarma, no para despertarte, sino para acostarte.
Tener una hora determinada para irte a la cama es lo que te ayudará a que te levantes mucho mejor y con más energía y es un truco muy bueno para organizar tu descanso nocturno.
La pregunta de la semana
¿Es posible bajar de peso sin hacer ejercicio?»
Sí, es posible porque el peso corporal se gestiona en la cocina, no en el gimnasio. Hacer ejercicio para bajar de peso no es eficiente porque el impacto del ejercicio es muy marginal en las calorías totales que gasta el cuerpo. Por eso, no se hace para quemar calorías, sino para mejorar tus capacidades: fuerza, postura, estabilidad… Perder peso haciendo solamente «dieta» conseguirá que te veas más pequeño, como una versión «mini» de ti mismo. Si combinas la alimentación con el ejercicio físico (principalmente entrenamiento de fuerza), conseguirás perder grasa corporal y verte mucho mejor, más cercano a ese look «tonificado» que tanta gente quiere.
La reflexión de la semana
Si tu médico solo te receta fármacos sin preocuparse de tu estilo de vida. No tienes un médico, tienes un camello
Si eres una persona que prioriza tu salud, no deberías enfocarte en tapar los síntomas negativos que tienes, sino más bien en solucionar la causa del problema. Y aunque los medicamentos son necesarios en muchos casos, en otros tantos solo tapan los síntomas que presentas.
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