El gran olvidado en Bienestar Corporativo: la calidad del sueño de tu plantilla

No puedes tener empleados de alto rendimiento con hábitos de bajo descanso.

Dormir bien no es un privilegio ni tampoco un capricho. Es la base invisible de toda productividad tanto individual a nivel personal, como colectiva a nivel empresa.

Sin embargo, sigue siendo el gran olvidado en la mayoría de los programas de bienestar corporativo. Si tu equipo depende del café para “arrancar” la mañana, no tienes un problema de motivación, tienes un problema de descanso.

Por qué es importante entender esto

Dormir menos de 6 horas por las noches reduce la productividad de media, +2,4 puntos porcentuales (absentismo + presentismo) frente a quienes duermen 7–9 h; esto se traduce en ~6 días laborables más perdidos al año según la RAND Corporation. Y no es solo cuestión de sentirse cansado: un cerebro con falta de sueño rinde igual que uno bajo los efectos del alcohol (estudio).

“Moderate sleep deprivation produces impairments in cognitive and motor performance equivalent to legally prescribed levels of alcohol intoxication.”

Y seguro que no te gustaría que tus empleados se presentaran borrachos a trabajar.

La fatiga provoca tres veces más errores y accidentes laborales, tanto en tareas manuales como cognitivas. Desde un informe mal revisado hasta una decisión estratégica equivocada: el cansancio se paga caro.

Y aunque muchas empresas invierten en programas de alimentación o deporte, el coste del presentismo por falta de sueño ya supera al del absentismo. Es decir, dormir bien no es un lujo, es una ventaja competitiva.

Café para todos

Solo para que te hagas una idea, esto es lo que suelen hacer las organizaciones con respecto al «descanso «bienestar» de sus equipos:

1. Café y snacks “energéticos” como solución rápida.

El clásico “tirar de cafeína” da un empujón momentáneo… y luego una caída más fuerte. Básicamente se compra energía a crédito y se paga con fatiga acumulada. Ten en cuenta que la cafeína es la droga más utilizada del mundo, y lo es por una buena razón, te ayuda a exprimir un poco más el cuerpo. Pero más tarde o más temprano no te quedará nada que exprimir.

2. Jornadas flexibles pero sin educación sobre descanso.

La flexibilidad es una buena medida siempre y cuando se establezcan límites. Sin límites, esa misma flexibilidad puede deteriorar mucho más la salud de los empleados. Si todo el mundo responde mensajes a cualquier hora, no estás aplicando más flexibilidad, estás permitiendo más anarquía y eso perjudicará enormemente al descanso de la plantilla.

3. Programas de mindfulness que olvidan lo físico.

La calma mental ayuda, pero si no enseñas a aplicar estrategias de higiene del sueño —pantallas, estrés, luz azul—, no hay meditación, ni «mindfullness» ni historias que compensen una mala gestión del sueño.

Estrategias para mejorar el sueño que puedes aplicar en tu empresa

1. Audita el descanso de tu plantilla.

Infórmate sobre calidad de sueño, energía y hábitos de tu plantilla. Solo así podrás saber cuáles son sus necesidades reales, porque es imposible saber adónde vas, si no tienes claro desde donde partes. Y si no eres capaz de auditar la calidad de sueño de tu plantilla, será imposible que la puedas mejorar.

2. Revisa los horarios de reuniones y comunicación.

Evita mensajes fuera de horas laborales. Respetar el descanso de tus compañeros también es un ejemplo liderazgo.

3. Educa en higiene del sueño.

Tus empleados pueden estar muy preparados para desempeñar su puesto de trabajo, pero ¿Cuántas veces nos han enseñado a algo tan básico como dormir? Es imposible que aprendas a hacer bien una cosa que jamás te han enseñado, por eso es imprescindible organizar talleres y actividades formativas sobre rutinas nocturnas, alimentación y desconexión digital. Porque dormir bien también se entrena.

4. Diseña espacios de desconexión real.

En función del tipo de empresa que tengas, es muy recomendable crear zonas de desconexión o incluso enfocadas a la práctica de una pequeña siesta. Este tipo de estrategias no son perder el tiempo, sino cuidar la productividad. Si tus empleados descansan bien, estarán más enfocados, con más energía y no tendrán que depender más del café para funcionar.

5. Incluye el descanso en tus métricas de bienestar.

Evalúa la calidad del sueño junto a la actividad física y la alimentación. Un bienestar completo se construye sobre tres pilares, no solamente uno. Y aunque el sueño es extremadamente importante, sería ingenuo pensar que es un elemento aislado, cuando en la realidad, tu actividad física diaria y tu alimentación (entre otras cosas), afectan de forma directa a tu descanso. De igual manera que tu descanso afecta directamente a tu actividad física diaria y a tu alimentación. Son vasos comunicantes, no compartimentos estancos.

6. Forma a los líderes.

Los empleados no van a aprender de los consejos que les ofrezcas, sino del ejemplo que muestren sus responsables. Por eso, si un directivo o un manager envía emails a medianoche, el mensaje que realmente estás enviando es que no te importa en absoluto el sueño y la recuperación de tu gente. Da ejemplo y todo será más fácil.

7. Cambia tu perspectiva

Existe un estigma muy potente sobre el sueño, relacionandolo directamente con la pereza. Incluso se dice que dormir está sobrevalorado y que ya tendremos tiempo de dormir cuando nos muramos. Pero siento decirte que si no cuidas tu descanso, tu riesgo de mortalidad aumenta considerablemente (con lo que es probable que tu deseo de dormir cuando estés muerto se acabe cumpliendo más pronto que tarde).

Las empresas más productivas del futuro serán las que sepan proteger el descanso de su gente hoy. Porque una buena jornada de trabajo, empieza cuando se apagan las luces la noche anterior.

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