Una de las problemáticas más preocupantes de la sociedad actual es la gestión de la alimentación. Algo que se complica mucho más cuando se trata de comer durante la jornada laboral.
Muchas empresas intentan resolver esta problemática aplicando programas de nutrición corporativa para intentar guiar a sus empleados hacia una mejor forma física y una mejor salud. El problema es que estos programas nutricionales suelen incluir propuestas de «dieta saludable», menús estrictos, recetas complicadas… Y cuanta más fricción se intente imponer, más fácil será de abandonar.
Lo que significa realmente una alimentación saludable
Es paradójico pero la mayoría de problemas nutricionales en adultos no provienen de carencias sino más bien de los excesos.
Hay estudios que ya han demostrado que el contenido de tu alimentación es prácticamente indiferente siempre y cuando el contenido energético sea el mismo.
Esto significa que la clave no está en «qué» comer, sino más bien en conseguir gestionar tu propia alimentación, en casa y en el trabajo.
Para que un programa de alimentación sea efectivo dentro de la empresa, tiene que ser atractivo y fácil de implementar para los empleados.
- Debe ser flexible: Imponer menús rígidos o recetas imposibles no parece la mejor opción
- Debe dar autonomía: Cada persona tiene su forma de comer y es muy difícil intentar cambiar eso, pero es mucho más fácil enseñar a los empleados a tomar decisiones inteligentes con la alimentación en función de sus preferencias.
- Debe ser sostenible: Hacer una dieta durante unas semanas no tiene apenas impacto en tu salud (ni para bien ni para mal). Si quieres optimizar tu alimentación para potenciar tu salud, necesitas que esa alimentación sea sostenible.
Es decir, no puedes intentar imponer reglas en la alimentación de los empleados (porque no las van a seguir), pero sí puedes enseñarles a que establezcan sus propias reglas.
Esas reglas son las que guiarán nuestra alimentación y es mucho más reconfortante pensar que podemos usar estas reglas para modificar la dieta que ya tenemos, en lugar de intentar comenzar una dieta nueva.
Si lo que quieres es comer de forma más saludable, la única regla que deberías seguir es la de Michael Pollan:
Come alimentos, no demasiados y principalmente plantas.
El resto de reglas las pones tú.
Recomendación de la semana
Báscula de cocina para controlar la alimentación
Las básculas de cocina son un electrodoméstico muy útil que no sirve únicamente para seguir recetas sino que debería ser un elemento que sirviera para controlar toda tu alimentación.

Acostumbrarte a pesar los alimentos no solo te sirve para controlar tu alimentación, sino que te hace ser más consciente de las cantidades que estás comiendo.
El problema de no usar la báscula de cocina para controlar tus comidas es que la gente solemos pensar que comemos menos de lo que comemos. Por eso, en el momento en que decides controlar tu alimentación pesando lo que comes te haces mucho más consciente de las cantidades.
Controlar lo que comes no es algo exclusivo para los atletas o para gente obsesionada con su alimentación, es la forma más directa de dominar tu alimentación.
Piénsalo de esta manera, si el año que viene quisieras irte de vacaciones, tendrías que saber exactamente cuanto dinero ganas cada mes. No puedes estimarlo «a ojo» y es una cifra que tienes que tener controlada.
Lo mismo ocurre con tu alimentación. Si quieres perder peso o incluso mantener un peso corporal saludable, no puedes no saber cuánto estás comiendo cada día. Y para eso es indispensable una báscula de cocina.
Pregunta de la semana
Duermo 7 horas pero me levanto cansado. ¿Qué estoy haciendo mal?
Puedes estar haciendo mal varias cosas, pero la más habitual es la ruptura del sueño profundo.
Cada noche cuando nos vamos a dormir, el cuerpo empieza a realizar lo que se llaman ciclos de sueño. Estos ciclos están compuestos por varias fases, entre las que se encuentra la fase de sueño profundo.

A mi me gusta explicar esto como una escalera, con cada fase del sueño vamos bajando escalones hasta llegar a lo más profundo de la escalera (el sueño profundo). Después, comenzaremos a subir la escalera de nuevo durante la fase REM hasta llegar arriba del todo. Justo donde empezamos.
A partir de ahí se ejecutará otro nuevo ciclo del sueño. Pero lo importante es la posición de la escalera. Si intentas levantarte justo cuando estás en lo más profundo de la escalera, te levantarás muy cansado, perezoso, desorientado y tremendamente agotado. Es normal, estabas en mitad del sueño profundo.
Sin embargo, si te despiertas cuando estás arriba, te despertarás mucho más fácilmente y con más energía. Ahí está el truco.
El problema es que no se puede garantizar que cada día te despiertes en ese momento del ciclo de sueño, pero sí que se puede orientar al cuerpo para que lo haga sabiendo que cada uno de estos ciclos suele durar 90 minutos.
Esto significa que si yo sé la hora a la que me tengo que levantar, puedo ir contando hacia atrás ciclos de 90 minutos para encontrar cuando sería el mejor momento para acostarme para que así, al llegar la hora de levantarme me encuentre en la parte alta de la escalera.
Esta es una estrategia que llamamos «La hora ancla» y que enseñamos en nuestras formaciones de salud para empleados.
Es la mejor forma de predisponer al cuerpo para levantarse cada día con energía y vitalidad.
Reflexión de la semana
Cada comida que haces es una inversión a corto plazo en cómo te sientes y cómo rindes diariamente. Es una inversión a medio plazo en tu apariencia física y es una inversión a largo plazo en vivir libre de enfermedades.
Las inversiones no tienen que ver únicamente con dinero. Tienen que ver también con tu tiempo y tu energía.
Allí donde pongas tu dinero, tu tiempo y tu energía determinará en qué persona te vas a convertir. Cambia tus decisiones y cambiarán tus resultados.